Sobre inspiración y creatividad: seis herramientas para ejercitar el músculo creativo / by Fernando Esté

Trabajar o tener un hobby creativo conlleva cierta carga. La inspiración no siempre nos acompaña. Parece que un día llega, está con nosotros un buen rato y, luego, se va caprichosamente como vino. Otras veces, nos quedamos esperándola con la esperanza de que la anterior no haya sido la última vez. 

Hay quienes parecen tener una relación constante con la inspiración. Siempre están con ella y nunca les abandona. Otros, como yo, tenemos una relación intermitente que es compensada en intensidad. Cuando está, llega a quitarme el sueño y luego me quemo. Este es el término que uso para cuando la inspiración se va y deja atrás las consecuencias de un torbellino creativo.

La duración de este período de sequía suele ser irregular, aunque en el último año y medio me he dado cuenta de que dura entre 45 y 60 días. Supongo que tiene que ver con la biología. Mi cuerpo y mente necesitan descansar y liberar espacio, bajar el volumen al ruido y quedarse con lo armónico solamente. 

La inspiración es caprichosa, sin duda. No tenemos control sobre ella. Sin embargo, podemos intentar tentarla a que regrese. Cada quien tiene distintos métodos y estos son algunos de los que me han servido a mí.

1 Puertas afuera

Salir y nada más. Estar en espacios abiertos y observar. Sin cámara, solo mirar los movimientos de la gente, las cosas que suceden, las que no, los detalles, los colores y las texturas. Personalmente, me es imposible salir y no “tomar fotos mentales de lo que veo”, digamos que es un ejercicio de agilidad visual. En todo caso, me recuerda a un dicho atribuido a Séneca “La suerte es cuando la preparación se encuentra con la oportunidad”. Con este ejercicio estamos poniendo la parte de la “preparación”.

Esto lo podemos hacer en cualquier entorno: urbano o no. Yo he estado inclinándome más por los espacios naturales y rurales en los últimos dos años. Supongo que al vivir en una ciudad grande como Madrid, tengo lo urbano bastante cubierto. Lo mejor es que es una manera de buscar la inspiración gratis o al menos con un presupuesto bastante bajo.

2 Arte alimenta-arte

 Lugar correcto a la hora mágica correcta

Lugar correcto a la hora mágica correcta

Asumo que la mayoría hacemos esto para inspirarnos. Consumimos arte y, de ahí, se nos contagia el impulso de crear. Puede ser cualquier cosa: una exposición de un pintor que admiramos, una gran película, observar con detenimiento las esculturas y edificios destacados de nuestra ciudad… Lo cierto es que tomar contacto con las obras de otros, en especial de los que admiramos, puede tener un efecto positivo en el proceso de desbloqueo creativo.

En este caso, destacaría que, si bien todo esto está al alcance de unas pocas teclas, optar por Internet no es la mejor manera de hacerlo -en mi opinión-. Me atrevería a decir que es hasta contraproducente. La web es maravillosa, pero tiende a sobre saturarnos con información y, si de lo que se trata es de concentrarnos en la obra de otros, demasiadas distracciones no van a ayudar. Por lo tanto, al ver las obras de nuestro pintor favorito, las buscaremos en los museos cuando estén de visita. Las películas, en el cine cuyas salas están diseñadas para dirigir nuestra atención a la pantalla. 

3 Busca en las palabras

Leer puede ser una gran fuente de inspiración. Los escritores y los fotógrafos tenemos algo en común: contamos historias. Sólo que usamos un medio diferente. En esas narraciones podemos encontrar suficiente motivación para salir y crear nuestras propias obras. 

4 Tener un mentor

Alguien que nos guíe puede ser una herramienta fabulosa y aunque no siempre es posible, he encontrado que no necesariamente tiene que ser cara a cara. Es más, podría decir que el mentor y tú no tienen que conocerse. Si tienes uno o varios fotógrafos cuya obra te parece especial, una buena estrategia puede ser estudiarla, hacerse preguntas sobre la obra y entenderla. Es una forma fascinante de mentoría. Como en el punto sobre el arte, es mejor si lo hacemos a través de sus libros o copias en papel y no a través de la web. Yo he llegado a apartar tiempo en mi calendario para estudiar (no ojear) los libros de Steve McCurry, Constantine Manos, Alex Webb o Robert Frank que tengo en casa. 

5 Sigue las notas

No sé vosotros, pero yo tengo una gran pasión por la música. Es muy raro el día en el que no tengo una canción en la cabeza al momento de despertarme (a veces es una canción muy mala que desafortunadamente se coló durante el sueño). La mayoría de nosotros escucha música todos los días: cuando vamos o venimos del trabajo, cuando cocinamos, cuando nos duchamos… En este caso, propongo escuchar música por el mero hecho de escucharla y prestar atención. No solo escuchar sino también oír la música. Ponte unos auriculares, pon ese disco nuevo que tanto te gusta o un clásico que tienes tiempo sin escuchar y cuando termines seguro que no serás la misma persona.

6 Aprieta el disparador

 El mal clima y poca luz no deberían ser un obstáculo

El mal clima y poca luz no deberían ser un obstáculo

Suena contradictorio pero una muy buena manera de buscar la inspiración y desatascarse es precisamente ponerse manos a la obra. Es una técnica que aprendí de los escritores y que he descubierto que funciona -la mayoría de las veces-. Probablemente regreses a casa con fotografías que no sean las mejores, pero lo importante es el ejercicio. La creatividad es como un músculo, si no lo usamos se atrofia y, si está atrofiado, no podremos aprovechar cuando la inspiración nos visite. 

Esos son mis métodos. Todos tenemos nuestro kit de herramientas para ir detrás de la inspiración. Todos funcionamos de una manera distinta ¿Cuáles son tus técnicas para ejercitar el músculo de la creatividad?

Estoy haciendo una lista de enlaces sobre la inspiración que quiero compartir con vosotros y que publicaré pronto aquí.